La cesantía no da tregua: el semestre en que el desempleo se le escapó de las manos al gobierno
Primer semestre 2026 · Análisis de Recuperación Socialista en base a datos del INE
Entre enero y junio de 2026, la tasa de desocupación nacional pasó de 8,28% a 9,44%. Un alza de 1,16 puntos porcentuales en solo seis meses, sostenida mes a mes, sin una sola pausa real hasta el cierre del semestre. Los datos son del Instituto Nacional de Estadísticas (INE); la lectura política, la nuestra.


Una curva que no se detiene
La serie mensual no deja espacio para la ambigüedad: cada mes cerró peor que el anterior. De un 8,3% relativamente estable en enero y febrero, el indicador saltó a 8,9% en marzo y no volvió a bajar. Para mayo ya estaba en 9,4%, nivel que se mantuvo en junio.
Ese quiebre de marzo no es un dato menor. Es el mes en que la curva cambia de pendiente — y el momento en que cabe preguntarse qué estaba pasando en la gestión del gobierno mientras el desempleo empezaba a acelerar.
El golpe no fue parejo entre regiones
Si el promedio nacional subió 1,16 puntos, hay regiones donde el deterioro casi triplica esa cifra. O’Higgins (+3,48 pts), Arica y Parinacota (+3,35 pts), Los Ríos (+3,28 pts) y Maule (+3,27 pts) encabezan la lista de las más golpeadas — todas muy por sobre el promedio país, y todas partiendo de niveles de desempleo más bajos que el nacional en enero, lo que hace el retroceso aún más brusco.
En el otro extremo, solo dos regiones — Magallanes y Tarapacá — cerraron el semestre con una leve mejora. El resto, sin excepción, subió.
Esta heterogeneidad importa porque desarma el argumento de que se trata simplemente de un fenómeno global homogéneo: si fuera solo el ciclo económico mundial, sería difícil explicar por qué regiones completas se distancian tanto del promedio mientras otras casi no se mueven.
El ritmo también cuenta una historia
Mirar la variación mes a mes agrega un matiz importante. El salto más fuerte del semestre —+0,60 puntos— ocurrió entre febrero y marzo, muy por encima del resto de los meses. Luego el ritmo se moderó, hasta prácticamente detenerse entre mayo y junio (+0,003 puntos).
Esa desaceleración de cierre de semestre puede leerse de dos maneras: como un indicio de que lo peor ya pasó, o como una meseta antes de un nuevo ciclo de alzas — algo que solo los datos del segundo semestre podrán confirmar. Lo que sí queda establecido es que el grueso del daño se concentró en un período muy específico, lo que vuelve más relevante preguntar qué políticas y qué señales venían del Ejecutivo en esas semanas.
Lo que dicen los números — y lo que no dicen
Los datos del INE muestran con claridad el qué: la cesantía subió, subió en casi todo el país, y subió más en unas regiones que en otras. Establecer el por qué —cuánto responde a la coyuntura internacional y cuánto a decisiones de política interna— exige mirar más allá de esta serie: comparar con el desempleo de otros países de la región en el mismo período, revisar el calendario de medidas económicas del gobierno, y cruzar con otros indicadores (inversión, creación de empleo formal, gasto público). Es una segunda etapa de análisis que dejamos planteada para un próximo material.
No es el mundo. Es la gestión.
Cada vez que un dato incomoda, aparece la misma coartada: “es la crisis internacional”. Pero una crisis internacional no explica por qué O’Higgins, Maule, Los Ríos y Arica y Parinacota triplican el alza nacional mientras otras regiones del mismo país, expuestas a la misma economía global, casi no se mueven. Eso no lo explica el mundo. Eso se explica en La Moneda.
Detrás de cada punto porcentual hay una familia que dejó de tener ingreso fijo, un comercio que cerró, un proyecto que no partió. Y mientras las regiones más golpeadas siguen esperando señales concretas, el gobierno insiste en un relato de “recuperación” que los propios números del INE desmienten mes a mes.
No vamos a normalizar que la cesantía suba seis meses seguidos. No vamos a dejar que se diluya la responsabilidad política en el ruido de la coyuntura global. Los datos están sobre la mesa: ahora corresponde exigir explicaciones, no excusas.
Lo que viene
Vamos a seguir el indicador mes a mes. Si la meseta de junio se confirma como un punto de inflexión, lo diremos. Si en julio la curva vuelve a subir, también — y lo vamos a decir con la misma claridad con la que lo decimos hoy.
Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Elaboración propia, Recuperación Socialista. Ver piezas gráficas del semestre en nuestras redes sociales.